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La expresión poética y elemental de sistemas
programáticos libera a esta estructura residencial
multifamiliar de mediana altura de sus expectativas tipológicas.
Reaccionando a los estímulos funcionales y emocionales,
la forma del proyecto emergió de un proceso autoevolutivo,
definiéndose a sí misma por medio de la simplificación
y la eficiencia.
Dos volúmenes distintos, separados por una drástica
fisura, transmiten los principales componentes programáticos
del proyecto: el garaje y el espacio residencial. Elementos
esculturales que expresan todas las formas de movimiento,
tanto horizontales como verticales, diagonales, peatonales
y vehiculares, completan la composición, contrastando
dinámicamente con las principales formas rígidas.
La masa del garaje, articulada por varias texturas de separación,
distorsiona las vistas del interior al tiempo que mantiene
adentro un ambiente alumbrado y ventilado. Las rampas del
garaje, expresiones puras de función, penetran y
circunvalan hasta lo alto, permitiendo que el lobby del
edificio quede formado por el espacio residual de la planta
baja. Extrudida y distorsionada, la masa que rodea los elevadores
y la principal escalinata de salida, serpentea hacia lo
alto del edificio, como tratando de alcanzar el cielo. Una
malla metálica ondulante, de forma elíptica,
envuelve a la escalinata de salida secundaria que parece
disolverse en lo alto y en lo bajo.
Con 54 unidades, el modulo residencial está expresado
como un puro volumen rectilíneo, incorporando varias
articulaciones de revestimiento. En la fachada este, una
pantalla de aluminio distorsiona la sensación de
escala, ocultando los pasajes exteriores con una membrana
simultáneamente translúcida, opaca y reflectante.
En el norte y el sur, ranuras horizontales, correlacionándose
con vistas interiores estratégicas para crear un
vibrante diseño de solidez y vacío dentro
de un campo de estuco. Frente a la bahía, la fachada
oriental emplea múltiples revestimientos que cubren
a todo el volumen permitiendo una variada filtración
de luz y diseños. Cristales retractables de emisiones
bajas de energía capturan y reflejan el calor. Pantallas
solares y diáfanas cortinas capturan y filtran la
luz y la vista. La naturaleza dinámica de esta fachada
permite múltiples percepciones del edificio, reaccionando
al antojo de cada ocupante, desde la máxima apertura
a la completa privacidad.
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